martes, 24 de julio de 2012

Un miembro del Regnum Christi en El Cairo


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Ana Paula: “Una motivación para servir a la Iglesia sin límites, de estar cada día más integrada en mi carisma del Regnum Christi, más fiel a Cristo.”
Ana Paula entregando unos certificados durante el “Día de la fraternidad” en El Cairo.
Roma, 21 de enero de 2007. Ana Paula es una chica brasileña que pertenece al Regnum Christi y que actualmente se encuentra en Egipto debido al trabajo de su familia. Anteriormente, fue colaboradora durante dos años en Venezuela. Presentamos a continuación el testimonio que recientemente nos envió.
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El ambiente en El Cairo
El Cairo es una ciudad donde más del 80% de la población es musulmana. Otra parte es cristiana copta y un 6% más o menos son católicos. Los edificios de las iglesias católicas desaparecen en medio de tantas mezquitas. Gracias a Dios, vivo cerca de una iglesia, pero es la única en toda la zona. Vine a vivir aquí por el trabajo de mi mamá, que desde hace 4 años trabaja en la Embajada de Brasil en Egipto. Yo acabo de regresar de dar dos años como colaboradora en Venezuela.
Al inicio me costó, y es normal, porque después de vivir tan intensamente esos años en Venezuela, de dedicar 24 horas trabajando por Cristo y para Cristo en un ambiente de caridad y desprendimiento, volví a la realidad del mundo, tan opuesta y cruda, además en un país que no cree en lo mismo que uno. Pero aquí estoy luchando cada día para intentar ser fiel a lo que Dios me pide.
Vivir aquí ha sido para mí una renovación y solidez para mi fe, esperanza y caridad y una llamada cada vez más fuerte a ser fiel a Cristo y a la Iglesia como católica auténtica en mis valores y principios.
Cuando oigo las llamadas de las mezquitas que dicen: “ALLAH UA KIBA! ALLAH UA I ALLAH!” (¡Dios es grande, no hay otro Dios!), para mí es una llamada a ser fiel en mis compromisos de oración, a renovar en cada momento mi fe católica.
Cuando en el metro veo a las mujeres rezando el “SEBHA” (instrumento que se parece al rosario pero tiene 33 bolitas y en cada una dicen solamente: ¡Dios es Grande, es el único Dios!) para mí es una llamada a rezar el rosario.
Hay otras muchas situaciones, como el día que fui al gimnasio con mi hermana y cuando entré, una de las niñas que trabajan ahí estaba de rodillas en dirección a la Meca rezando a Alá.
¡Es impresionante la religión aquí! Me pregunté a mí misma por qué muchas veces nosotros los católicos, y yo la primera, tenemos tanto respeto humano y nos da
Los niños rezaron en árabe el rosario, uniéndose al millón de niños que rezaban por la paz, el 18 de octubre.
vergüenza rezar o decir que creemos en Dios, que seguimos al Papa o somos fieles a la Iglesia. Después de todo lo que he vivido estos dos años y lo que he vuelto a ver aquí en Egipto, ¡ya no puedo seguir con la misma fe, tibia!
Ahora más que antes, entiendo por qué siempre nos hablaban de vivir según nuestras convicciones y aprovechar el tiempo como colaboradora para formar bases sólidas y convicciones profundas.
Si no tuviera eso bien afianzado sería fácil dejarme llevar por las circunstancias y relajarme: vivir por vivir.
Para mí ha sido un reto, porque la mayoría de mis amigos son extranjeros que no creen mucho y mi familia tampoco es muy practicante, y muchas veces cuestionan mi fe. Ha sido un remar contra corriente.
Actividades en una escuela para refugiados
Dios ha sido muy fiel.
Me ha enseñado a servirlo donde esté.
He hecho cosas que nunca me hubiera imaginado y menos estando en un país con una cultura tan distinta.
Primero, conocí una escuela para refugiados de Sudán. Esto ha sido una experiencia clara y tangible del amor de Dios. Son más de 200 alumnos en una escuela con apartamentos adaptados, pero bastante improvisado, al punto que hay clases en que los alumnos se quedan de pie o se sientan dos en la misma silla porque no hay espacio.
Poco a poco hemos empezado a ayudarlos: en la formación de los profesores, donaciones para mejorar la estructura de la escuela, donaciones para los niños, proyectos etc. Constato que cuando nos prestamos y somos dóciles a la voz del Espíritu Santo las obras van saliendo.
Tuvimos, una experiencia muy bonita con ellos.
El pasado 18 de octubre realizamos una campaña que fue iniciativa del Consejo Nacional de Laicos de Venezuela: un millón de niños rezando el rosario por la paz.
Fue impactante el fervor de los niños rezando el rosario en árabe, con sus cantos propios, y su manera particular de rezar.
Ver la alegría en sus rostros mientras rezaban es tener la seguridad de que la Virgen los tiene bajo su manto.
Como decía una de las alumnas de sexto grado, Rama, de 13 años: “Rosary prayer is the most powerful way of simple prayer”, (la oración del Rosario es el modo mas poderoso de una oración sencilla).
O Emmanuel, también del sexto grado: “This prayer is an amazing prayer. It changed my life, I believe God is going to open new opportunities in our lives. Thank God for children prayer”, (esta oración es increíble y ha cambiado mi vida.
Yo creo que Dios nos abrirá nuevas oportunidades en nuestra vida. Gracias a Dios por esta oración de los niños). No hay palabras para expresar lo importante que ha sido para estos niños detenerse durante media hora de su día escolar para rezar el rosario.
Colaborando con otros movimientos religiosos
También he podido servir a la Iglesia directamente dando clases de catequesis para niños de 8 y 9 años en la parroquia Saint Joseph cerca de mi casa. Me ha dado la oportunidad de conocer una congregación de misioneros que llevan la parroquia y a la mayor parte del trabajo de evangelización del Cairo y unos pueblos fuera del Cairo. Es la congregación de los combonianos, muy santos y muy enamorados de su misión. Conocerlos ha sido una luz
Ana Paula (a la izquierda, vestida de naranja y jeans) nos comenta que cada día se convence más de que el Movimiento es para servir a la Iglesia.
y una motivación para servir a la Iglesia sin límites, de estar cada día más integrada en mi carisma del Regnum Christi, más fiel a Cristo, a nuestro Fundador, y a la esencia del Movimiento: la caridad. Aunque esté lejos, los he sentido muy cerca, con la cercanía y apoyo de los directores, y porque tengo la seguridad de que en el Movimiento somos una familia y lo que nos une es la oración, el Sagrario y la misión de dar a conocer y hacer crecer el Reino de Cristo.
Me gustaría compartirles la experiencia que tuve el domingo 15 de octubre. Ese día fue el 60 aniversario de vida religiosa de la monjita responsable de la liturgia y de la catequesis en la parroquia, la Hna. Maria Cristina, también comboniana. Ha estado aquí en Egipto trabajando durante 35 años. Ella es bajita, muy carismática y divertida. Tiene un carácter fuerte, pero todos la quieren muchísimo. Nunca trabaja sola. Es muy eficaz, muy buena en el trabajo apostólico. Ama lo que hace. La misa fue muy hermosa: arreglaron tanto la iglesia que parecía que alguien iba a casarse; la misa fue concelebrada por tres padres quienes dieron una bendición especial a la hermana. El párroco nos pidió que cantáramos en la misa una canción con todos niños de la catequesis, para la monjita. Él estaba muy feliz. En la homilía habló sobre el amor en la vida consagrada, ese “sí” constante a Dios en el día a día.
El padre terminó diciendo: "El amor cambia los corazones y transforma todo nuestro alrededor". A mí me hizo pensar en nuestro carisma: vivir la caridad hasta el extremo. Solamente así cambiaremos el mundo, no hace falta hacer mucho si amamos. Era bonito ver el respeto de otras monjitas mayores con la Hna. Maria Cristina. Para mí ha sido una nueva llamada a ser fiel al carisma del Movimiento, en donde quiera que esté, para que las nuevas generaciones también lo conozcan y lo amen, a través de todos nosotros, quienes hemos tenido la gracia de ser cofundadores.
Un retiro para jóvenes
Hablando con la mamá de una amiga, tuvimos la idea de organizar un retiro de Adviento, de un día, para preparar a los jóvenes. Gracias a Dios y a la Virgen, pudimos realizarlo en la parroquia Saint Joseph. El tema fue: "We Saw the Star", (Vimos la estrella). No saben cómo los padres estaban felices con esta iniciativa y quieren organizar otro para febrero y promoverlo más. Un diácono jesuita, muy joven, me ha ayudado con las meditaciones y a organizarlo. De verdad, he amado cada día más a la Iglesia con estos contactos que he tenido con otras congregaciones, cómo crecemos y aprendemos a vivir la caridad profunda respetando otros carismas. Y cada día me he convencido que el Movimiento es para servir a la Iglesia.
Además, tuvimos un padre comboniano de la misma parroquia, disponible todo el retiro para confesiones, dirección espiritual y la misa. Los asistentes salieron con el propósito de motivar a otros jóvenes para hacer la misma experiencia, una de las chicas dijo en la tribuna libre: "I realize how much God loves me and now I´m feeling peaceful", (me doy cuenta cuánto me ama Dios y ahora me siento en paz).
Dios no se deja ganar en generosidad. La misión es grande en este mundo, por eso, hay que dejarse llevar por las manos de Dios y prestarse a cumplir su misión.

FECHA DE PUBLICACIÓN: 2007-01-21


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