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jueves, 19 de abril de 2012

Obama ataca a la Corte Suprema por Obamacare

Publicado por Mike Brownfield el 10 de Abril de 2012 en American Review.

El más alto cargo electo de la nación, el presidente de Estados Unidos, nos regaló ayer una ración extra de ironía cuando, al hablar en una conferencia de prensa conjunta (…)

El más alto cargo electo de la nación, el presidente de Estados Unidos, nos regaló ayer una ración extra de ironía cuando, al hablar en una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro canadiense Stephen Harper y el presidente mexicano Felipe Calderón, el presidente Barack Obama criticó duramente a la Corte Suprema en términos de un “grupo de gente no electa” que habrán caído en el “activismo judicial o en falta de moderación judicial” si derogan Obamacare.Los comentarios del presidente implican que la Corte, si hubiese de dictaminar que el mandato individual es inconstitucional, estaría actuando imprudentemente al emprender la revisión judicial del uso sin precedentes por parte del Congreso de la Cláusula de Comercio para obligar a los americanos a comprar su atención médica o sino pagar una multa. La ironía en todo este asunto se halla en que este presidente ha presidido una administración que es el paradigma de abusar imprudentemente del poder, a veces en flagrante violación de la Constitución, y ha empoderado a burócratas no electos para redactar montones de nuevos regímenes reguladores que impactan en casi cada resquicio de la vida americana.

Por supuesto, Obamacare es un ejemplo excelente de esa red de infinitos dictados del presidente multiplicándose sin control. La Junta Asesora Independiente de Pagos (conocida como “IPAB”) de la ley está repleta de burócratas no electos que tienen el poder de limitar las opciones de tratamiento y acceso a la atención de las personas mayores, que en lo esencial acaba con Medicare tal como lo conocemos.

Además de la IPAB, en Obamacare abundan los nuevos regímenes reguladores, todos por cortesía de burócratas no electos. El profesor de derecho Gary Lawson dice que la implementación de Obamacare “requerirá de muchos años y literalmente de miles de regímenes reguladores administrativos, y esos regímenes reguladores finalmente determinarán el contenido y la cobertura fundamentales de la ley”. En otras palabras, el futuro de la atención médica en Estados Unidos no estará determinado por los representantes electos del pueblo, sino por las reglamentaciones administrativas elaboradas por cargos públicos no electos de agencias prácticamente desconocidas. ¿Cómo concuerda esto con un “gobierno elegido democráticamente”?

Sin embargo, Obamacare no es el único ejemplo de que la administración Obama impone su voluntad vía orden ejecutiva. En un estudio, los analistas de la Fundación Heritage James Gattuso y Diane Katz detallan los 106 principales regímenes reguladores federales que añadieron más de $46 mil millones al año en nuevos costos para la administración. Y esos son regímenes reguladores promulgados no por cargos públicos electos que tienen que responder ante los votantes, sino por burócratas de Washington que pueden ejercer su poder sin tener que responder ante el pueblo.

Aunque el presidente está tirando piedras contra la Corte Suprema , él vive en una casa de cristal desde la que ha ejercido un abuso tiránico de su poder. En enero, el presidente puso de lado la Constitución cuando nombró ilegalmente a Richard Cordray para trabajar como director de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor, junto con otros tres nombramientos a la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo, todos sin la aprobación del Senado, como requiere la Constitución. El exprocurador general Ed Meese describió las medidas del presidente como “un abuso constitucional de alto nivel” y el portavoz de la Cámara John Boehner (R-OH) dijo que era “un descarado intento de reducir el papel de consejo y consentimiento del Senado hacia el Poder Ejecutivo respecto a los nombramientos”.

Y este es el presidente que dijo en diciembre “Lo que no voy a hacer es esperar al Congreso. Y allí donde el Congreso no esté dispuesto a actuar, nosotros seguiremos adelante y lo haremos nosotros mismos”, sin tener en cuenta si los representantes del pueblo debidamente elegidos tienen algo que decir al respecto.

Ahora ante la posibilidad de que su legislación estrella acabe muy mal a causa de su inconstitucional mandato individual, el presidente está arremetiendo contra la Corte Suprema. Hasta la fecha, el presidente Obama ha podido gobernar con impunidad y ha tratado de sacar adelante su agenda sin siquiera respetar la Constitución. Pero puede que, cuando llegue junio y la Corte dictamine sobre Obamacare, el presidente vea definitivamente parte de su agenda frenada en seco.
Publicado en www.libertad.org


lunes, 2 de abril de 2012

La reforma sanitaria de Obama en la cuerda floja ante la división del Supremo

La reforma sanitaria de Obama en la cuerda floja ante la división del Supremo

El bloque progesista muestra su apoyo a la ley mientras que los más conservadores ponen de manifiesto su postura más crítica

abc.es / madrid

Día 27/03/2012 - 20.06h

afp


Oponentes y personas a favor de la reforma sanitaria se manifiestan frente al Tribunal Supremo

El destino de la ley estrella del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, la reforma sanitaria, se encuentra en la cuerda floja tras las dudas expresadas este martes por los magistrados más coservadores del Tribunal Supremo del país.

Un aluvión de preguntas escépticas han puesto de manifiesto, durante dos intesas horas de sesión, hasta qué punto una decisión sobre esta ley y su punto más controvertido, el llamado «mandato individual», cuenta con posturas enfrentadas que ponen en duda su constitucionalidad.

La parte positiva para Obama es que en el debate, celebrado ante 400 personas, el bloque progresista ha mostrado su apoyo a la ley pero sin embargo, los conservadores, que son mayoría con cinco magistrados, son escépticos. Son ellos los que podrían propiciar la eliminación del «mandato individual» en el fallo sobre la reforma sanitaria que el Supremo dará a conocer el próximo mes de junio.

División explícita

 

Según informa «The New York Times», como era de esperar, los cuatro magistrados progresistas (Ruth Bader, Stephen Beyer, Sonia Sotomayor y Elena Kagan) han hecho una encendida defensa del «mandato individual».

Por su parte, los dos jueces conservadores, el presidente del tribunal, John Roberts, y el magistrado Anthony Kennedy, han centrado sus preguntas en los límites que tendría el poder federal si los que se oponían a comprar un seguro médico son obligados por ley a adquirir uno: «¿Se puede crear comercio para regularlo?», le ha preguntado Kennedy al abogado del Estado, Donald Verrilli.

Roberts se ha servido de un ejemplo más que gráfico para explicar su postura estableciendo un paralelismo sobre la compra de seguro médico y la de teléfonos móviles, según «The New York Times».

La sesión más importante

 

Los magistrados más conservadores, Samuel Alito y Antonin Scalia, también han enfocado sus preguntas para poner de manifiesto su oposición: «¿El hecho de que no haya comprado algo puede hacer que me someta a una regulación?».

La sesión de este martes era la más importante de las tres previstas para esta semana por la sala de nueve jueces que deberán decidir si la norma que impone un nuevo sistema sanitario es constitucional o no.

El «mandato individual» ha cosechado un amplio rechazo en el opositor Partido Republicano y en otros sectores conservadores, por estimar que el Gobierno no puede obligar a los ciudadanos a comprar un servicio si ellos no lo desean. El argumento de la administración es que los ciudadanos, lo quieran o no, necesitan tener una prestación sanitaria porque en algún momento de su vida precisarán de atención médica.

Una encuesta elaborada por el centro demoscópico CNN/ORC ha puesto de manifiesto que la reforma sanitaria está logrando paulatinamente un mayor respaldo en la sociedad estadounidense, especialmente entre los votantes independientes, los que no están registrados como votantes de ningún partido, aunque la norma todavía es rechazada por la mitad de los consultados.

domingo, 25 de marzo de 2012

Los católicos se manifiestan contra Obama

03/22/2012

Manifestantes antiaborto en Washington

Mañana en más de 120 ciudades de Estados Unidos se celebrarán manifestaciones para pedir a la administración Obama que retire la controvertida norma que obliga incluso a las instituciones católicas a aplicar su contenido en materia de contracepción y aborto
Marco Tosatti
Roma


Mañana en más de 120 ciudades de Estados Unidos se celebrarán manifestaciones para pedir a la administración Obama que retire la controvertida norma que obliga incluso a las instituciones católicas a aplicar su contenido en materia de contracepción y aborto, y para defender la libertad religiosa de las instituciones y los ciudadanos individualmente. "La actividad es increíble –ha declarado Eric Scheidler, director ejecutivo de la Pro-Life Action League, que está organizando junto a otras asociaciones las manifestaciones-.
 Estoy recibiendo llamadas de todos los rincones del País". Según Scheidler, en tres semanas, la amplitud del movimiento se ha duplicado. Solo en los últimos tres días otras diez ciudades se han unido a las protestas. Y la actividad relacionada en Internet es otra señal del efecto avalancha de la protesta, que se celebrará en lugares históricos y cerca de los edificios del gobierno.
El 23 de marzo es el día del aniversario del célebre discurso de Patrick Henry, uno de los padres de la Revolución americana, pronunciado en 1775: "Dadme la libertad o dadme la muerte". Scheidler sostiene que las protestas forman parte de un movimiento que no se detendrá hasta que no quede asegurado el libre ejercicio de la fe. "La administración Obama, en ningún momento, ha tomado en serio los problemas de conciencia, las objeciones morales ni las objeciones religiosas del pueblo americano respecto a este tema.

 Hasta que no permitan a todas las instituciones elegir si proveer o no a la suministración de anticonceptivos, de medicinas abortivas o a la esterilización, que en absoluto son 'una cura preventiva', porque el embarazo no es una enfermedad, seguiremos combatiendo contra esta norma".


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