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domingo, 16 de junio de 2013

Carta de una doctora africana, a la esposa de Bill Gates.


La esposa de uno de los hombres más ricos del planeta, Melinda Gates, está promoviendo una multimillonaria campaña de recaudación de fondos para que las mujeres de los países más pobres sean menos fértiles.

Autor: Jorge Enrique Mújica | Fuente: Alfa Omega

La esposa de unos de los hombres más ricos del planeta, Melinda Gates, está promoviendo una multimillonaria campaña de recaudación de fondos para que las mujeres de los países más pobres sean menos fértiles.

He dado con una carta de Obianuju Ekeocha, una mujer africana de 32 años dirigida a la sra. Melinda Gates.

Una carta que pone los puntos sobre las "i" de modo respetuoso pero claro.

He destacado en negrita algunas de las  partes que a mí más me llamaron la atención tras leer la carta.

Definitivamente hay cosas que no consigue el dinero y que más que soluciones dan pie a inmensidad de problemas.

Lástima que la Sra. Gates no se entere o no quiera enterarse.

Én palabras de Ekeocha quizá sea eso que ella dice: "gente con un nivel de instrucción mucho más bajo puede entender claramente cosas que la lectora promedio de Vogue o Cosmopolitan, de clase alta, se rehusa a entender.

Quizá es la humildad lo que hace la diferencia".

***
Habiendo crecido en un pueblito apartado de África, he sabido siempre que una nueva vida es bienvenida con gran gozo y alegría.

En efecto, tenemos un "clarion" (grito o canto) especial en nuestro pueblo que cantamos solamente en ocasión de los nacimientos y otro especial para los matrimonios.

El primer día en la vida de todo bebé es celebrado por el pueblo entero con danzas (¡danzas reales!), aplausos y cantos - una suerte de "Gloria in excelsis Deo".

Lo que puedo decir con certeza es que nosotros, como sociedad, AMAMOS y acogemos a los bebés.

Con todos los desafíos y problemas que hay en África, la gente está acostumbrada a quejarse y lamentar sus problemas abiertamente.

He crecido en este ambiente y he escuchado a las mujeres (como a los hombres) quejarse de todo tipo de cosas.

Pero NUNCA he escuchado a una mujer quejarse por su bebé (nacido o no nacido).

Incluso con servicios médicos carentes en la mayoría de lugares, las mujeres son valientes en los embarazos.

Y una vez el bebé llega, con gracia y heroísmo se elevan al nivel de su tarea maternal.

Yo me formé y trabajé por casi cinco años en un ambiente médico en África, sin embargo nunca escuché el término clínico "depresión post-partum" hasta que fui a vivir a Europa.

Nunca lo escuché porque nunca lo experimenté ni lo presencié, incluso con la tasa relativamente alta de nacimientos alrededor mío (podría estimar que al menos una miembro de mi familia o amiga cercana dio a luz cada mes.

O sea que he visto al menos 12 bebés nacer en mi vida cada año.)

En medio de todas nuestras aflicciones y dificultades africanas, en medio de las inestabilidades socio-económicas y políticas, nuestros bebés son siempre un firme símbolo de esperanza, una promesa de vida, una razón para luchar por una herencia de un futuro mejor.

Así, hace unas semanas me enteré del plan y promesa de Melinda Gates de implantar las semillas de su "herencia" en 69 de los países más pobres del mundo (la mayoría de los cuales están en África Sub-Sahariana).

Su compromiso es recoger contribuciones por casi 5 billones de dólares para asegurar que la mujer africana sea menos fértil, menos gravada y más "liberada".

Con su inestimable riqueza quiere remplazar la herencia de la mujer africana (su niño) con la herencia de "sexo libre-de-niños.
Muchos de los países a los que apunta son países católicos, con millones de mujeres católicas en edad fértil.

Estas mujeres católicas han sido correctamente instruidas por la Iglesia que las medicinas y dispositivos anticonceptivos son inherentemente creadores de división.

En contraste con lo que sucede en el mundo desarrollado occidental, existe una muy alta tasa de conformidad con la Humanae Vitae de Pablo VI.

Pues estas mujeres africanas, con toda humildad, han escuchado, entendido y aceptado las palabras preciosas del Papa profético.

Interesante como gente con un nivel de instrucción mucho más bajo puede entender claramente cosas que la lectora promedio de Vogue o Cosmopolitan, de clase alta, se rehusa a entender.

Quizá es la humildad lo que hace la diferencia.

Puesto que la mayoría de mujeres africanas practican y adhieren fielmente a un credo (principalmente cristiano o en algunos casos musulmán), existe una alta consideración por el sexo en la sociedad, especialmente por parte de las mujeres.

El sexo es sagrado y privado.
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