miércoles, 4 de julio de 2012

Ya está on line el esperado portal oficial del Vaticano para el Año de la Fe




Con página web (http://www.annusfidei.va, de momento sólo en italiano), fans page en Facebook(https://www.facebook.com/AnnoDellaFede), y perfiles en Twitter (https://twitter.com/AnnodellaFede) yFlickr (http://www.flickr.com/annusfidei), la Santa Sede ha presentado uno de los primeros pasos y parte de su programa de cara al esperado Año de la fe que la Iglesia católica celebrará del 11 de octubre de 2012 al 24 de noviembre de 2013.

Reproduzco a continuación (con ligeras modificaciones para este blog) parte del comunicado de la Sala de Prensa del Vaticano sobre la presentación del año de la fe que se ha tenido este 21 de junio en Roma. En el comunicado se informa tanto del lanzamiento del portal como de algunos actos y eventos que se promoverán: destaca el formulario de una misa especial para la Nueva Evangelización, el logotipo para este año especial, la canonización de 7 mártires y confesores de la fe, una vigilia en Pentecostés de 2013 con todos los movimientos eclesiales, una solemne adoración eucarística en Corpus Christi de 2013 en todas las catedrales del mundo y una peregrinación a Roma para todos los seminaristas, novicios y religiosas del mundo, entre otros.

Por la mañana del 21 de junio de 2012 ha tenido lugar la presentación del “Año de la Fe” (11 de octubre 2012- 24 de noviembre 2013) en la sala de prensa de la Santa Sede. Intervinieron en el acto el arzobispo Rino Fisichella y monseñor Graham Bell, respectivamente presidente y subsecretario del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización.

El arzobispo Fisichella ilustró también el calendario de los grandes acontecimientos que tendrán lugar a Roma en el curso del Año de la Fe y presentó el sito Internet y el logo que caracterizará todos los eventos del Año.

“Benedicto XVI, en su carta apostólica 'Porta Fidei' -dijo el prelado- hablaba de la exigencia de volver a descubrir el camino de la fe para resaltar cada vez más la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo. A la luz de este pensamiento (...) ha convocado un 'Año de la Fe' que comenzará en coincidencia con dos aniversarios: el quincuagésimo de la apertura del Concilio Vaticano II (1962) y el vigésimo de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica (1992) (...) El Año de la Fe se propone, ante todo, sostener la fe de tantos creyentes que, en medio de la fatiga cotidiana, no cesan de confiar, con convicción y valentía ,su existencia al Señor Jesús. Su testimonio, que no es noticia (...) es el que permite a la Iglesia presentarse al mundo de hoy, como en pasado, con la fuerza de la fe y con el entusiasmo de los sencillos”.

Por otra parte, este Año “se inserta en un contexto más amplio, caracterizado por una crisis generalizada que atañe también a la fe (...) La crisis de fe es la expresión dramática de una crisis antropológica que ha dejado al ser humano abandonado a sí mismo (...) Es necesario ir más allá de la pobreza espiritual en que se encuentran muchos contemporáneos, que ya no perciben la ausencia de Dios en su vida, como una carencia que debe ser colmada. El Año de la Fe quiere ser un camino que la comunidad cristiana brinda a los que viven con nostalgia de Dios y con el deseo de encontrarlo de nuevo”.

Así, el programa toca “la vida diaria de cada creyente y la pastoral ordinaria de la comunidad cristiana para que se vuelva a encontrar el espíritu misionero necesario para dar vida a la nueva evangelización”. En este ámbito, el arzobispo anunció que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha aprobado el formulario de una Misa especial 'Para la Nueva Evangelización'. “Es un signo para que en este año (...) se de la primacía a la oración y especialmente a la Eucaristía, fuente y culmen de la vida cristiana”.

A continuación, el arzobispo presentó el logo del Año de la Fe: una barca, imagen de la Iglesia, cuyo mástil es una cruz con las velas desplegadas y el trigrama de Cristo (IHS). El sol, en el fondo, recuerda la Eucaristía. El sito del eventowww.annusfidei.va , en diversos idiomas, se podrá consultar a través de todos los dispositivos móviles y tablets.

También está listo el himno oficial: “Credo, Domine, adauge nobis fidem”. Asimismo, a primeros de septiembre se publicará, en diversos idiomas, el Subsidio pastoral “Vivir el Año de la Fe”. Una pequeña imagen del Cristo de la catedral de Cefalú (Sicilia), en cuyo reverso está escrita la Profesión de Fe, acompañará a los fieles y peregrinos a lo largo del Año.

Por último, dio a conocer el calendario de los eventos más importantes que contarán con la presencia del Santo Padre y se celebrarán en Roma; entre ellos la apertura del Año de la Fe que “tendrá lugar en la Plaza de San Pedro, el jueves 11 de octubre, quincuagésimo aniversario del Concilio Vaticano II. Habrá una solemne concelebración eucarística con todos los Padres sinodales, los presidentes de las Conferencias Episcopales del mundo entero y los últimos Padres conciliares.

El 21 de octubre se canonizarán 7 mártires y confesores de la fe: el francés Jacques Barthieu; el filipino Pedro Calugsod; el italiano Giovanni Battista Piamarta; la española María del Carmen; la iroquesa Katheri Tekakwhita y las alemanas Madre Marianne (Barbara Cope) y Anna Schäffer. El 25 de enero de 2013, en la tradicional celebración ecuménica en la basílica romana de San Pablo Extramuros, se rezará para que “a través de la profesión común del Símbolo los cristianos (...) no olviden el camino de la unidad”. El 28 de abril el Santo Padre confirmará a un grupo de jóvenes. El domingo 5 de mayo, estará dedicado a la piedad popular y a la labor de las cofradías.

El 18 de mayo, vigilia de Pentecostés, los movimientos antiguos y nuevos se reunirán en la Plaza de San Pedro. El domingo 2 de junio, Corpus Christi, habrá una solemne adoración eucarística y, a la misma hora, en todas las catedrales e iglesias del mundo.

El domingo, 16 de junio, estará dedicado al testimonio del Evangelio de la Vida.

El 7 de julio, concluirá en la Plaza de San Pedro, la peregrinación de los seminaristas, novicias y novicios de todo el mundo. 

El 29 de septiembre, los protagonistas serán los catequistas en el aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica.

El 13 de octubre está dedicado a la presencia de María en la Iglesia.

Por último, el 24 de noviembre se celebrará la jornada de clausura del Año.

Diversos dicasterios tienen en programa iniciativas publicadas en el calendario.

El Año se enriquecerá con eventos culturales, entre los cuales, una exposición sobre San Pedro en Castel Sant'Angelo (7 febrero- 1 mayo 2013) y un concierto en la Plaza de San Pedro (22 de junio 2013).

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martes, 3 de julio de 2012

Precios más altos y menos alumnos en las universidades de EE UU.


·         12.JUN.2012

·         Fuente: Time

La crisis económica está privando de alumnos a muchas universidades norteamericanas, dice la revista Time a partir de datos de distintas fuentes. La agencia de calificación Moody’s dice en un informe que el 41% de las universidades privadas de EE.UU. han visto bajar el número de matriculaciones, pese a ofrecer descuentos en las tasas. Según la National Association of College and University Business Officers, en un tercio de ellas el número de alumnos ha bajado ya un 5%.

Ahora que se cierra el plazo de solicitudes para el semestre de otoño, hay 375 universidades que no han cubierto la oferta, casi cien más que el año pasado. De ellas, el 70% son privadas.
También en los llamados community colleges, centros públicos de educación superior donde se cursan carreras de dos años, se ha percibido un descenso del 1% en las inscripciones, tras un aumento del 22% en el quinquenio anterior. Al principio, la crisis les dio más alumnos, pues muchos trabajadores que se habían quedado en paro quisieron reciclarse. Ahora se empieza a notar el recorte de las ayudas públicas, aunque los community colleges son mucho más baratos que las universidades.

Las instituciones más prestigiosas, sin embargo, parecen inmunes a esta crisis y siguen pudiendo permitirse el lujo de seleccionar los mejores candidatos. Así, para el próximo semestre, Harvard ha admitido sólo al 5,9% de los más de 34.000 solicitantes, Yale al 6,8% y Pricenton al 7,9%.
Una universidad más cara
Barmak Nassirian, director ejecutivo de la American Association of Collegiate Registrars and Admissions Officers, una institución que engloba a más de 2.600 universidades, cree que la causa principal de este descenso es el alto precio de los estudios superiores y el nivel de endeudamiento: “Cuando las cosas iban bien –la Bolsa subía y el paro era bajo–, el sector también crecía porque los padres podían permitírselo”, señaló.
Ahora, sin embargo, muchas familias están afectadas por la crisis y no pueden hacer frente al coste de las tasas, que han subido un 9% este último año, principalmente a causa de los recortes presupuestarios. En efecto, los estados han reducido el gasto por alumno un 11% en los dos últimos años.

Los estudiantes confirman este diagnóstico. En un sondeo del Higher Education Research Institute, de la UCLA, el 42% dijeron que para ellos el coste de la matrícula y las becas y préstamos disponibles eran un factor muy importante para elegir universidad.

Estos datos de descenso, señala Time, llegan justo cuando los políticos norteamericanos está preocupados por aumentar la proporción de universitarios, que se ha estancado.

Estados Unidos, en otros tiempos número uno mundial, hoy ocupa el puesto 16 en la OCDE por el porcentaje de jóvenes de 25-34 años con estudios superiores: el 41%, igual que los de generaciones precedentes.






El Supremo de Estados Unidos declara inconstitucional la ley de Arizona que permitía detener a inmigrantes sin papeles


26/06/2012 - Política


Solo autoriza a la policía estatal a pedir la documentación si tiene una “sospecha razonable” de que la persona es un inmigrante indocumentado. La decisión de la Corte Suprema afectará a otros estados que quieran promulgar legislaciones similares

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ForumLibertas.com

La Corte Suprema de Estados Unidos ha declarado inconstitucional la ley SB 1070 de Arizona, aprobada en abril de 2010, que criminaliza a los inmigrantes sin papeles y permite a la policía detenerlos como si fueran delincuentes ya que convierte en delito menor la inmigración ilegal en ese Estado.

De esta manera, el Supremo  zanja la polémica abierta por una ley que había sido criticada tanto por el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, como por su homólogo mexicano, Felipe Calderón, y que afecta a una frontera entre Arizona y México de 600 kilómetros.

Ahora, el Alto Tribunal ha declarado inconstitucional las medidas más polémicas de la ley, por cinco votos a favor, tres en contra y una abstención, aunque ha autorizado a la policía estatal a pedir la documentación si tiene una “sospecha razonable” de que la persona es un inmigrante indocumentado.

“No está claro hasta este momento, y a la luz de la experiencia, que el proceso de verificación de la situación migratoria de la persona retenida resulte en una detención prolongada”, una situación que sí es inconstitucional jurídicamente, aclaran los jueces en su sentencia.


Las tres cuestiones revocadas


El motivo que sostiene la sentencia es que la política migratoria es potestad del gobierno federal. Por esta razón, la Corte ha invalidado las tres disposiciones más duras de la ley, por considerarlas improcedentes. Las cláusulas que revoca el Supremo de EEUU hacen referencia a las siguientes cuestiones:


1.    Que fuera delito que los inmigrantes no lleven consigo papeles que demuestren su estancia legal en el país.

2.    Que se considerase un acto criminal tener o solicitar un trabajo si no se tienen papeles.

3.    Que la Policía pudiese arrestar a alguien simplemente porque ha cometido una falta o delito que pueda provocar su expulsión del país.

Además, los miembros del Supremo han dejado la puerta abierta a futuras demandas si se comprueba que los controles de papeles en Arizona llevan a abusos policiales. Los controles de identidad son muy criticados por las organizaciones de defensa de los inmigrantes, que aducen que la policía para a personas simplemente por su aspecto físico o cuestiones raciales.

“Ningún estadounidense debería vivir bajo sospecha solamente por su aspecto”, ha subrayado Obama, que ha recibido “con satisfacción” la sentencia. A pesar de ello, su Administración ha deportado un número récord de indocumentados, una media de 400.000 al año, desde que asumió el poder.


Efectos sobre otros estados


Por otra parte, muchos analistas coinciden en señalar que, más que probablemente, la decisión del Supremo de Estados Unidos tendrá efectos de largo alcance sobre los esfuerzos de otros estados para promulgar legislaciones similares.

El fallo contra la enmienda es “una derrota contundente para los legisladores de Arizona y para los de otros estados de EU que piensan que la inmigración puede ser regulada a nivel estatal”, ha señalado Charles H. Kuck, socio gerente de Kuck Immigration Partners en Atlanta.

Este activista predijo que la decisión afectará a Alabama, Carolina del Sur, Indiana o Utah, además de Arizona. El mensaje de la Corte a los estados es el mismo: “Este es un asunto federal”.

Para Kuck la pregunta es: “¿Qué es lo que el Congreso va a hacer para solucionar el problema de la inmigración?” El activista no espera ningún movimiento inmediato. “Me imagino que no quedará inalcanzable, hasta después de las elecciones”.

“"Ellos van a tener que volver a empezar desde cero y realmente repensar su enfoque y la cantidad de tiempo y dinero que quiere poner en este tipo de leyes”, dijo por su parte Dan Kowalski, editor en jefe del Boletín de Inmigración de Bender y abogado de inmigración en el bufete Fowler, en Austin, Texas.

“Número uno: Ellos van a tener que gastar mucho dinero en abogados para tratar de elaborar algo que ellos piensan pueda resistir el escrutinio de la Corte Suprema.

Número dos: van a tener que presupuestar dinero para nuevos litigios debido a que, sin importar lo que propongan a nivel estatal, serán impugnados. Eso cuesta mucho dinero. Así que vamos a tener que averiguar si vale la pena”, añadió.

Esto provoca un cuestionamiento fundamental sobre el propósito de este tipo de leyes antimigrantes. “¿Tiene sentido económico para los estados tratar de reprimir la inmigración o es simplemente una expresión de algún tipo de malestar cultural o preocupación por el cambio en la demografía. Así que va a tener que estar en la mente de los legisladores en todos los estados nivel”, cuestionó.

Cabe recordar que de los dos millones de latinos que viven en Arizona, unos 400.000 están en el Estado de forma ilegal, y entre el 60% y el 70% de las deportaciones involucran a mexicanos, de acuerdo con estimaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos.




lunes, 2 de julio de 2012

El Primer Presidente Gay de EEUU pone en agenda el Matrimonio Homosexual


Steven Mosher | Presidente del Population Research Intitute


La Revista “Newsweek” está tan orgullosa de la auto-proclamada "evolución" de Obama en el tema de “matrimonios” entre personas del mismo sexo, que lo ha ungido como “Primer Presidente Gay de Estados Unidos".

Sin embargo, los votantes de Estados Unidos, al menos los de aquellos estados clave para una re elección, parecen mucho menos que impresionados. Este último giro radical en la política de Obama es casi seguro que le costará Carolina del Norte, Indiana y Virginia. También ha puesto en riesgo otros estados, como Ohio, Florida y Pensilvania.

Si éstos van para Romney, entonces, la aprobación de Obama a los “matrimonios” entre personas del mismo sexo le habrá costado la re elección.


¿A dónde nos lleva la “Obama-evolución” gay?


Si esta particular “evolución”, da lugar a la extinción política del Presidente, muchos pensamos que se habrá cumplido también una especie de justicia poética. Después de todo, el comportamiento sexual que él está apoyando es un callejón sin salida evolutivo, en el sentido literal en que lo estudiamos en Biología 101.

Dejemos de lado, por el momento, las cuestiones de moralidad. Dejemos de lado también que los actos homosexuales acortan dramáticamente la vida, debido a las enfermedades que resultan de ellos (los activistas homosexuales no tienen problema en admitir que esto es cierto; sólo que le quitan importancia a la cantidad de años que el contacto con la sangre y materia fecal de múltiples compañeros le acortan a su tiempo de vida).

Lo que quiero decir por callejón sin salida evolutivo es que todos y cada una de las parejas homosexuales son, por definición, estériles. No importa cuántas veces copulan, las parejas homosexuales, sea hombre con hombre, o mujer con mujer, no puede generar una nueva vida. No espere ver a Barney Frank anunciando un nacimiento (Nota del editor: Frank es un político estadounidense, miembro de la Cámara de Representantes, que recientemente se declaró gay).

Los activistas homosexuales dicen que la capacidad de procrear no tiene ninguna trascendencia. Asimismo, niegan que una función importante del matrimonio sea promover la procreación responsable y la crianza de los niños. Desde un punto de vista evolutivo, sin embargo, tales objeciones son una completa y absoluta tontería.

 Para ilustrar esto, hagamos un simple ejercicio mental. Imaginemos que la acogida al matrimonio homosexual por parte de Obama es tremendamente exitosa. Tan exitosa que, de hecho, al final de su segundo mandato el matrimonio heterosexual ya esté en desuso y todos en EE.UU. hayan iniciado uniones homosexuales.

¿Qué sucedería en Estados Unidos? Lo primero es que la tasa de natalidad bajaría a cero en términos prácticos (no sería un cero matemático porque supongo que algunas pocas lesbianas se realizarían la inseminación artificial).

Entonces la población de los Estados Unidos comenzaría a morir rápidamente. Y para finales del siglo, casi todos los estadounidenses estarían muertos. No es un vaticinio. Se trata tan solo de demografía.

Los defensores del control de la población, durante mucho tiempo, han promovido la homosexualidad precisamente porque entienden su esterilidad inherente. Por eso, Frederick S. Jaffe (primer presidente del Instituto Guttmacher), por ejemplo, en su artículo de octubre de 1970 en “Perspectivas”, sugirió que una forma de reducir la tasa de nacimiento estadounidense sería alentar las conductas homosexuales. Jaffe entendía perfectamente que el sexo entre gays y lesbianas es estéril y por eso sumamente útil para el objetivo que persigue.


Urge un poco de cordura


Ahora es evidente que la tan temida como publicitada “bomba demográfica” siempre fue un fraude. Tampoco es un secreto que vivimos más bien una especie de recesión demográfica que ha llevado a las tasas de natalidad en EE.UU. (y la de muchísimos países) por debajo del reemplazo poblacional.

El único futuro que tiene una familia, o una nación, está en sus hijos. Estados Unidos sólo seguirá prosperando si cada generación es reemplazada. El proyecto original de nación comenzara hace poco más de 200 años fracasará sin las personas que la forman. Su gente es, después de todo, su primer y esencial presupuesto.

¡Qué bien se podría aplicar a esta coyuntura la famosa frase del Presidente Reagan sobre el aborto! Reagan decía a todos aquellos que están a favor del aborto que pueden opinar así precisamente porque ya nacieron. Lo mismo podríamos decirle a los que están a favor de los “matrimonios” entre personas del mismo sexo: pueden opinar así precisamente porque ya nacieron…como consecuencia de una relación sexual entre un hombre y una mujer.

En la medida que Obama tenga éxito promocionando los “matrimonios” entre personas del mismo sexo, habrá todavía menos niños para afrontar nuestro futuro.


El matrimonio tan estimado tan aplazado


EE.UU.: cómo ven los jóvenes el compromiso



·         JUAN MESEGUER

·         19.JUN.2012

·          

¿Cómo ven los jóvenes adultos de clase trabajadora el matrimonio? Si lo aprecian, ¿por qué lo aplazan? ¿Por qué en EE.UU. la cohabitación, el divorcio y los nacimientos extramatrimoniales crecen sobre todo entre los que no completaron la secundaria? El proyecto Love and Marriage in Middle America, auspiciado por el Institute for American Values, indaga la visión del amor y del matrimonio que predomina entre los estadounidenses sin estudios universitarios.

Una de las tendencias sociales más importantes que está remodelando hoy la institución del matrimonio en EE.UU. es el surgimiento de una “desigualdad matrimonial”. A descubrirla ha contribuido el sociólogo estadounidense W. Bradford Wilcox, director del National Marriage Project y profesor de la Universidad de Virginia.

El estudio que lanzó las tesis de Wilcox a los medios analiza los cambios familiares que están experimentando los estadounidenses que solo completaron la secundaria (working class, en inglés). Representan el 58% de la población adulta con estudios, frente al 30% de los que tienen estudios universitarios (1).

Entre esos estadounidenses sin estudios universitarios, los cambios familiares son notables. En los últimos treinta años, el porcentaje de hijos nacidos fuera del matrimonio pasó del 13% al 44%; la tasa de divorcio se mantuvo elevada (37%); y el porcentaje de mujeres de 25 a 44 años que habían vivido en parejas de hecho pasaron del 39% al 68%.

En ese mismo período de tiempo, se observa un panorama muy diferente entre los universitarios. El porcentaje de hijos extramatrimoniales también sube, pero sigue en unos niveles comparativamente muy bajos (del 2% al 6%). Lo mismo cabe decir de la cohabitación, aunque aquí el porcentaje es alto (del 35% al 50%). Pero, sin duda, lo más llamativo es el descenso de la tasa de divorcio del 15% al 11%.

El matrimonio que no llega

El estudio de W. Bradford Wilcox forma parte de un proyecto más amplio llamado Love and Marriage in Middle America. Otra parte del trabajo reúne entrevistas en profundidad a un centenar de jóvenes adultos (están en la veintena o la superan por poco) de una localidad de Ohio, realizadas por los investigadores David y Amber Lapp.

Julia y Rob conviven juntos sin casarse desde hace 12 años. Ella cuida de los dos hijos pequeños de la pareja y, además, hace un curso on line sobre negocios. Él repara tejados en verano, y transporta mesas en invierno. A los dos les gustaría casarse, pero la indecisión termina por imponerse.

Lo curioso es que ambos tienen en alta estima el matrimonio. Cuando los Lapp les llamaban al teléfono durante el mes que duraron las entrevistas, siempre saltaba el contestador con la misma canción: Love Like Crazy. La letra cuenta la historia de una pareja que se casa con 17 años –mientras todos los de su entorno les llaman locos– y, al cabo de los años, acaban celebrando sus 58 años de casados.

Para los Lapp, este hecho muestra de forma gráfica las actitudes paradójicas hacia el matrimonio de los jóvenes como Julia y Rob. Por un lado, expresa el ideal de siempre de la clase trabajadora norteamericana: la aspiración a una vida familiar estable. Por otro, la creciente indecisión que lleva a posponer e incluso a rechazar en la práctica el matrimonio.

“La mayoría de las parejas con las que hablamos –explican los Lapp– aspiran al matrimonio, o al menos a lo que ellos tienen en mente que es el matrimonio, principalmente: amor, fidelidad, estabilidad y felicidad. Esto es coherente con las estadísticas nacionales que revelan que el 76% de los que tienen estudios de secundaria declaran que el matrimonio es ‘muy importante’ o ‘una de las cosas más importantes’ en su vida”.

El problema –añaden– es que aunque los jóvenes de clase trabajadora sueñen con el amor, el compromiso, la estabilidad y la familia, tienen una concepción del amor y del matrimonio que frustra esas aspiraciones. Y si bien es cierto que entran en juego otros factores como los económicos y sociales, esa inadecuada filosofía del amor y del matrimonio es lo que contribuye a forjar, según los Lapp, una “nueva normalidad” entre los jóvenes adultos que solo han completado la secundaria.

Compromiso sí, pero...

¿En qué consiste esta “nueva normalidad”? ¿Qué es lo que falla en la visión del matrimonio de la clase trabajadora? Para explicarlo, los Lapp recurren a los testimonios que les ofrecen las entrevistas realizadas en la localidad de Ohio.

Ricky, de 27 años, es un padre no casado. Nunca ha creído lo suficiente en el matrimonio, pero ahora tiene fecha de boda a la vista. “El matrimonio, dice, es estar al lado de otra persona cuando te necesita en momentos difíciles; alegrándole la vida cuando está triste. Mejorando juntos el uno al lado del otro”. En otras palabras: para Ricky, explican los Lapp, el matrimonio es prestarse ayuda mutua y compañía.

Ricky, que se ha embarcado en varias uniones de hecho, rechaza de plano el divorcio. “Cuando me case, el divorcio ni se me pasa por la cabeza”. Quizá a esta decisión contribuye la experiencia del divorcio de sus tías, de sus tíos y de sus primos.

De modo que Ricky también cree en el compromiso. Y, al igual que todos los que fueron entrevistados por los Lapp, Ricky considera que la fidelidad en el matrimonio es innegociable.

Aquí tenemos los tres rasgos que componen la visión del matrimonio de casi todos los entrevistados: ayuda mutua, compromiso y fidelidad. Pero a medida que profundizan en sus conversaciones, los Lapp descubren que estos rasgos están condicionados a una palabra mágica: felicidad.

Brandon, también de 27 años, aprecia el compromiso matrimonial... pero con posibilidad de devolución. “Si estás casado, pero crees que el matrimonio no funciona y no vas a luchar por él, no veo ningún problema en pedir el divorcio. ¿Qué sentido tiene amargarte la vida?”.

A la espera del partido 10

Los investigadores creen que la idea –bastante extendida entre los jóvenes de clase trabajadora– de que el compromiso matrimonial se puede romper cuando ya no se experimenta satisfacción va unida a una visión del amor centrada en el mito de la pareja perfecta. Un comentario habitual es el siguiente: “Si falta felicidad probablemente es porque te casaste con la persona equivocada o porque faltó amor al principio de la relación”.

John, de 21 años, convive con su pareja. Dice que uno no sabe que ha encontrado a la persona adecuada “hasta que tienes la certeza 100% de que la otra persona será la que te hará feliz”. También Maggie, de 20 años, anda buscando al Príncipe Azul con el que aspira ser feliz toda su vida. Quizá nunca se han planteado que la pareja ideal no es un punto de partida sino de llegada.

En esa búsqueda, las “emociones fuertes” ocupan un papel central y son identificadas como la esencia del amor. Si bien muchos de los jóvenes a los que entrevistaron los Lapp “reconocen los aspectos objetivos del amor –el cuidado atento de la otra persona, la fidelidad o la amistad–, tienden a ver los aspectos subjetivos como el indicador auténtico de que existe amor conyugal”.

A los investigadores del Institute for American Values les sorprende que, en el transcurso de sus conversaciones sobre el matrimonio con estos jóvenes, apenas salen mencionados los hijos. Cuando sacan el tema, a menudo reciben respuestas como las de Ricky: “Claro que un niño necesita un padre y una madre. Pero eso no tiene nada que ver con el matrimonio”.

Con este último rasgo queda perfilada la “nueva normalidad” de la que hablan David y Amber Lapp al definir la visión del matrimonio que caracteriza a los jóvenes estadounidenses de clase trabajadora.

El matrimonio se concibe como una fuente de felicidad individual, que no está vinculada necesariamente a los hijos. Paradójicamente, la búsqueda de una pareja ideal con la que realizar este proyecto de felicidad acaba dando lugar a un período indefinido de cohabitación; un período de prueba donde, normalmente, terminan por llegar los hijos, las rupturas, las nuevas relaciones, pero no la boda.

________________________

NOTAS

(1) W. Bradford Wilcox y Elizabeth Marquardt. The State of Our Unions 2010. When Marriage Disappears. The Retreat from Marriage in Middle America. University of Virginia-Institute for American Values. Diciembre 2010.





EE.UU.: cómo ven los jóvenes el compromiso



·         JUAN MESEGUER

·         19.JUN.2012

·          
¿Cómo ven los jóvenes adultos de clase trabajadora el matrimonio? Si lo aprecian, ¿por qué lo aplazan? ¿Por qué en EE.UU. la cohabitación, el divorcio y los nacimientos extramatrimoniales crecen sobre todo entre los que no completaron la secundaria? El proyecto Love and Marriage in Middle America, auspiciado por el Institute for American Values, indaga la visión del amor y del matrimonio que predomina entre los estadounidenses sin estudios universitarios.

Una de las tendencias sociales más importantes que está remodelando hoy la institución del matrimonio en EE.UU. es el surgimiento de una “desigualdad matrimonial”. A descubrirla ha contribuido el sociólogo estadounidense W. Bradford Wilcox, director del National Marriage Project y profesor de la Universidad de Virginia.

El estudio que lanzó las tesis de Wilcox a los medios analiza los cambios familiares que están experimentando los estadounidenses que solo completaron la secundaria (working class, en inglés). Representan el 58% de la población adulta con estudios, frente al 30% de los que tienen estudios universitarios (1).

Entre esos estadounidenses sin estudios universitarios, los cambios familiares son notables. En los últimos treinta años, el porcentaje de hijos nacidos fuera del matrimonio pasó del 13% al 44%; la tasa de divorcio se mantuvo elevada (37%); y el porcentaje de mujeres de 25 a 44 años que habían vivido en parejas de hecho pasaron del 39% al 68%.

En ese mismo período de tiempo, se observa un panorama muy diferente entre los universitarios. El porcentaje de hijos extramatrimoniales también sube, pero sigue en unos niveles comparativamente muy bajos (del 2% al 6%). Lo mismo cabe decir de la cohabitación, aunque aquí el porcentaje es alto (del 35% al 50%). Pero, sin duda, lo más llamativo es el descenso de la tasa de divorcio del 15% al 11%.

El matrimonio que no llega

El estudio de W. Bradford Wilcox forma parte de un proyecto más amplio llamado Love and Marriage in Middle America. Otra parte del trabajo reúne entrevistas en profundidad a un centenar de jóvenes adultos (están en la veintena o la superan por poco) de una localidad de Ohio, realizadas por los investigadores David y Amber Lapp.

Julia y Rob conviven juntos sin casarse desde hace 12 años. Ella cuida de los dos hijos pequeños de la pareja y, además, hace un curso on line sobre negocios. Él repara tejados en verano, y transporta mesas en invierno. A los dos les gustaría casarse, pero la indecisión termina por imponerse.

Lo curioso es que ambos tienen en alta estima el matrimonio. Cuando los Lapp les llamaban al teléfono durante el mes que duraron las entrevistas, siempre saltaba el contestador con la misma canción: Love Like Crazy. La letra cuenta la historia de una pareja que se casa con 17 años –mientras todos los de su entorno les llaman locos– y, al cabo de los años, acaban celebrando sus 58 años de casados.

Para los Lapp, este hecho muestra de forma gráfica las actitudes paradójicas hacia el matrimonio de los jóvenes como Julia y Rob. Por un lado, expresa el ideal de siempre de la clase trabajadora norteamericana: la aspiración a una vida familiar estable. Por otro, la creciente indecisión que lleva a posponer e incluso a rechazar en la práctica el matrimonio.

“La mayoría de las parejas con las que hablamos –explican los Lapp– aspiran al matrimonio, o al menos a lo que ellos tienen en mente que es el matrimonio, principalmente: amor, fidelidad, estabilidad y felicidad. Esto es coherente con las estadísticas nacionales que revelan que el 76% de los que tienen estudios de secundaria declaran que el matrimonio es ‘muy importante’ o ‘una de las cosas más importantes’ en su vida”.

El problema –añaden– es que aunque los jóvenes de clase trabajadora sueñen con el amor, el compromiso, la estabilidad y la familia, tienen una concepción del amor y del matrimonio que frustra esas aspiraciones. Y si bien es cierto que entran en juego otros factores como los económicos y sociales, esa inadecuada filosofía del amor y del matrimonio es lo que contribuye a forjar, según los Lapp, una “nueva normalidad” entre los jóvenes adultos que solo han completado la secundaria.

Compromiso sí, pero...

¿En qué consiste esta “nueva normalidad”? ¿Qué es lo que falla en la visión del matrimonio de la clase trabajadora? Para explicarlo, los Lapp recurren a los testimonios que les ofrecen las entrevistas realizadas en la localidad de Ohio.

Ricky, de 27 años, es un padre no casado. Nunca ha creído lo suficiente en el matrimonio, pero ahora tiene fecha de boda a la vista. “El matrimonio, dice, es estar al lado de otra persona cuando te necesita en momentos difíciles; alegrándole la vida cuando está triste. Mejorando juntos el uno al lado del otro”. En otras palabras: para Ricky, explican los Lapp, el matrimonio es prestarse ayuda mutua y compañía.

Ricky, que se ha embarcado en varias uniones de hecho, rechaza de plano el divorcio. “Cuando me case, el divorcio ni se me pasa por la cabeza”. Quizá a esta decisión contribuye la experiencia del divorcio de sus tías, de sus tíos y de sus primos.

De modo que Ricky también cree en el compromiso. Y, al igual que todos los que fueron entrevistados por los Lapp, Ricky considera que la fidelidad en el matrimonio es innegociable.

Aquí tenemos los tres rasgos que componen la visión del matrimonio de casi todos los entrevistados: ayuda mutua, compromiso y fidelidad. Pero a medida que profundizan en sus conversaciones, los Lapp descubren que estos rasgos están condicionados a una palabra mágica: felicidad.

Brandon, también de 27 años, aprecia el compromiso matrimonial... pero con posibilidad de devolución. “Si estás casado, pero crees que el matrimonio no funciona y no vas a luchar por él, no veo ningún problema en pedir el divorcio. ¿Qué sentido tiene amargarte la vida?”.

A la espera del partido 10

Los investigadores creen que la idea –bastante extendida entre los jóvenes de clase trabajadora– de que el compromiso matrimonial se puede romper cuando ya no se experimenta satisfacción va unida a una visión del amor centrada en el mito de la pareja perfecta. Un comentario habitual es el siguiente: “Si falta felicidad probablemente es porque te casaste con la persona equivocada o porque faltó amor al principio de la relación”.

John, de 21 años, convive con su pareja. Dice que uno no sabe que ha encontrado a la persona adecuada “hasta que tienes la certeza 100% de que la otra persona será la que te hará feliz”. También Maggie, de 20 años, anda buscando al Príncipe Azul con el que aspira ser feliz toda su vida. Quizá nunca se han planteado que la pareja ideal no es un punto de partida sino de llegada.

En esa búsqueda, las “emociones fuertes” ocupan un papel central y son identificadas como la esencia del amor. Si bien muchos de los jóvenes a los que entrevistaron los Lapp “reconocen los aspectos objetivos del amor –el cuidado atento de la otra persona, la fidelidad o la amistad–, tienden a ver los aspectos subjetivos como el indicador auténtico de que existe amor conyugal”.

A los investigadores del Institute for American Values les sorprende que, en el transcurso de sus conversaciones sobre el matrimonio con estos jóvenes, apenas salen mencionados los hijos. Cuando sacan el tema, a menudo reciben respuestas como las de Ricky: “Claro que un niño necesita un padre y una madre. Pero eso no tiene nada que ver con el matrimonio”.
Con este último rasgo queda perfilada la “nueva normalidad” de la que hablan David y Amber Lapp al definir la visión del matrimonio que caracteriza a los jóvenes estadounidenses de clase trabajadora.

El matrimonio se concibe como una fuente de felicidad individual, que no está vinculada necesariamente a los hijos. Paradójicamente, la búsqueda de una pareja ideal con la que realizar este proyecto de felicidad acaba dando lugar a un período indefinido de cohabitación; un período de prueba donde, normalmente, terminan por llegar los hijos, las rupturas, las nuevas relaciones, pero no la boda.

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NOTAS

(1) W. Bradford Wilcox y Elizabeth Marquardt. The State of Our Unions 2010. When Marriage Disappears. The Retreat from Marriage in Middle America. University of Virginia-Institute for American Values. Diciembre 2010.




domingo, 1 de julio de 2012

El Año de la Fe de Benedicto XVI tendrá la envergadura de un Año Santo


Incluye quince eventos y un megaconcierto en la plaza de San Pedro


juan vicente boo / ciudad del vaticano

Día 21/06/2012 - 16.48h

abc

El Papa pretende animar a todos los fieles a redescubrir la virtud fundamental de la fe

Los ecos del Año Santo del 2000 volverán a Roma a partir del próximo mes de octubre ya que el Año de la Fe proclamado por Benedicto XVI incluye un intenso programa de quince grandes eventos, incluido un megaconcierto de dos orquestas y tres coros en la plaza de San Padre el 22 de junio del 2012. En esa línea, el Año de la Fe tiene también su logo, su himno oficial y su página web: annusfidei.va, lanzada en inglés e italiano pero que pronto incluirá versiones en español, francés, alemán y polaco.

El Papa, que fue durante un cuarto de siglo prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, mantiene esta virtud en lo alto del candelero de su pontificado. A lo largo de siete años, las catequesis sobre los héroes de la fe –los apóstoles, los primeros escritores cristianos, las mujeres místicas a lo largo de la historia, etc.- han trazado un camino hacia esta convocatoria de la Iglesia universal y de todos los cristianos a confesar su fe.

Según el arzobispo Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, que coordina las actividades, «el Año de la Fe es un camino que la comunidad cristiana ofrece a tantas personas que viven con la nostalgia de Dios y el deseo de volver a encontrarlo». La mayor parte de los actos tendrán lugar en los distintos países y en las diócesis, pero el programa para Roma es de especial intensidad.

Benedicto XVI presidirá la gran mayoría de los quince eventos, comenzando por la inauguración del Año de la Fe el próximo 11 de octubre, 50 aniversario de la apertura del concilio Vaticano II. Le acompañarán en la ceremonia los obispos de todo el mundo que participan en el Sínodo sobre la Nueva Evangelización, y también una treintena de prelados ancianos que participaron en el Concilio y son los últimos testigos de aquel gran acontecimiento.

Diez días mas tarde tendrá lugar la canonización de 6 nuevos santos, confesores y mártires de la fe, a la que seguirán actividades temáticas como un gran acto ecuménico el 25 de enero, un encuentro de religiosos el 2 de febrero, otro de jóvenes el Domingo de Ramos o la ceremonia de la Confirmación que impartirá el Papa el 28 de abril.

A estos actos seguirán una fiesta de la piedad popular -incluidos los santuarios- el 5 de mayo, un gran encuentro de movimientos la víspera de Pentecostés, la primera adoración eucarística simultánea a nivel mundial en la festividad del Corpus Christi el 2 de junio, y una celebración de defensa de toda vida humana el 16 de junio.

El programa del verano incluye, un encuentro con seminaristas el 7 de julio y, naturalmente la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro del 23 al 28 de julio. Los últimos actos serán un encuentro de catequistas el 29 de septiembre, otro de organizaciones marianas el 13 de octubre y, finalmente, la jornada de clausura el 24 de noviembre, fiesta de Jesucristo Señor del Universo.




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