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domingo, 22 de julio de 2012

Ser libre para mí no es un juego


| MIEMBROS | TESTIMONIO

Silvia Bermúdez, consagrada del Regnum Christi, nos presenta su testimonio y experiencia de vida.
Silvia Bermúdez actualmente desempeña su labor pastoral en Filipinas.
Cuando tus padres han huido de un régimen comunista y lo han dejado todo con tal de pagar el precio de su libertad, aprendes desde pequeña que el ser libre es inherente a tu condición de ser humano y que en tu interior, nada ni nadie te puede obligar a ser lo que no quieres ser.
Mis padres salieron de Cuba en el año 1961. Yo nací en Venezuela en el año 1972 y siempre les agradeceré a mis padres la decisión de haber dejado su cultura, sus amigos, su dinero, sus negocios y propiedades para empezar de nuevo y reconstruir su vida desde cero.
Ser libre para mí no es un juego, es parte integral de mi vida y de mi historia. Es por eso que hoy, con esa misma libertad, quisiera compartir mis ideas y experiencias. Tuve la oportunidad de hacerlo en este año 2010, en una entrevista que sirvió de fuente parcial para otra noticia que fue difundida en la prensa. Es una nota que ha tenido un gran alcance porque se generó desde una agencia internacional de noticias. Creo que, mis 2 frases citadas con toda exactitud, no son suficientes para transmitir los sentimientos, pensamientos y deseos que expresé, a titulo personal, durante 2 horas de entrevista. Esta es la razón por la que hoy, he decidido ofrecer un poco más esa visión que tengo sobre mi propia vida como consagrada del Regnum Christi.
Toda la entrevista giró sobre una pregunta: Cuál ha sido mi experiencia como consagrada del Regnum Christi, qué pienso del momento actual y si sé de personas que estuvieron consagradas y que hayan tenido una experiencia negativa y dolorosa.
Voy a empezar por la última parte de la pregunta: Sí, sé que hay personas que han tenido una experiencia dolorosa dentro del Regnum Christi. Al respecto, puedo decir que siento un gran respeto por ellas, su dolor también me causa dolor, y por un sentido básico de justicia no me toca interpretar a mí lo que otro haya vivido. Yo puedo hablar de mi experiencia, en mi nombre, pero no puedo hacerlo por otros. Sólo espero que sus experiencias sean sanadas con el tiempo y que, desde ahora y en el futuro, pongamos los medios necesarios para que este tipo de realidades humanas no se repitan.
En cuanto a la primera parte de la pregunta, mi experiencia personal en el Regnum Christi la puedo resumir
«Mi vocación no es el Regnum Christi en sí mismo, mi vocación es la vida consagrada, el Movimiento Regnum Christi es el lugar en el que esta realidad se desarrolla».
en una palabra: libertad.
Soy “una vocación tardía”, me consagré a los 34 años, después de 6 años de discernimiento y después de haberme planteado la opción de ser religiosa contemplativa. Llegué a la vida consagrada con unos valores, una forma de ser y de pensar, una educación, una mentalidad, y un carácter ya definidos y con un fuerte sentido de la “libertad” escrita por mis padres en mi mente y en mi corazón. Mi familia es católica pero no practica su fe. Ellos siempre respetaron que yo, desde niña, decidiera practicar mi religión de una forma un poco más activa en mi parroquia y en mi colegio, que estaba dirigido por hermanas ursulinas.
Todo lo que he hecho y dejado de hacer en mi vida antes y después de consagrarme ha sido una opción libre constante. En la vida consagrada dentro de la Iglesia, las personas optan por vivir en pobreza, castidad y obediencia, optan por someterse a unas reglas (constituciones, reglamentos, estatutos), optan por obedecer a una autoridad, optan por vivir en caridad y humildad y todo esto lo hacen por amor a Dios, porque han sido llamadas por Dios a vivir una vida a imitación de la vida de Jesucristo y estas personas viven con la alegría de ser llamadas a una misión específica en la Iglesia. Yo siento un gozo profundo por mi vocación a la vida consagrada y el Regnum Christi es la familia espiritual en la que yo estoy realizando y haciendo vida ese llamado. Mi vocación no es el Regnum Christi en sí mismo, mi vocación es la vida consagrada, el Movimiento Regnum Christi es el lugar en el que esta realidad se desarrolla.
Aquí dentro he encontrado elementos tradicionales de la vida consagrada. Es cierto que he recibido mucho bien, que me siento en familia y que no he tenido ningún episodio en el que me haya sentido obligada, forzada o despreciada, sino todo lo contrario. Sin embargo, esa experiencia favorable no es la razón por la que estoy aquí o por la que sigo aquí. Yo estoy aquí porque soy libre para ser lo que soy, y para lo que quiero ser: Consagrada a Dios. Lo voy siguiendo a Él, sigo a Jesucristo, intento vivir su doctrina para buscar hacer un poco de bien en este mundo, y a mi alrededor veo muchas otras personas que quieren lo mismo que yo, que luchan por lo mismo que yo y a quiénes me une una profunda amistad.
Mis padres decidieron ser pobres con tal de ser libres, yo, siendo libre me hice pobre con tal de seguir a Cristo y soy feliz de poder seguirle.
Para terminar de responder a la pregunta, en la entrevista, hablamos del momento crítico que atraviesa la Legión de Cristo y el Movimiento Regnum Christi. Nuevamente, respondí a título personal: ¿Es un momento de crisis? Sí, por supuesto que lo es. Las crisis son parte de la vida de las personas, de los institutos, de los países, de las historias de los pueblos.
Este es un momento importante, es un momento de oración, de revisión, de reparación y de renovación. Es, sobretodo, un momento de humildad y crecimiento interior, tanto en el ámbito personal como institucional. ¿Es doloroso? Sí, pero nos está permitiendo madurar en la fe, en la esperanza y en la caridad. Nos está llevando a necesitar más a Dios y a los pastores de la Iglesia y creo yo, que desde un punto de vista sobrenatural, eso es algo muy positivo.
Estos son mis pensamientos y un poco de mi vida, no es una respuesta a un artículo; es la responsabilidad que surge de ser fuente de una noticia que puede afectar la vida de tantas personas y es también mi empeño en vivir y morir libre, lo que me han llevado a escribirlos.
Silvia Bermúdez.

FECHA DE PUBLICACIÓN: 2010-09-30


lunes, 16 de julio de 2012

Consagrada a Dios en el Regnum Christi comparte brevemente su experiencia y su sentir.


Consagrada a Dios en el Regnum Christi comparte brevemente su experiencia y su sentir.

Algo más que palabras con África Pemán
África Pemán, consagrada del Regnum Christi.
Tomado de En Movimiento 11 (marzo-abril 2009)
Tiene África una mirada que desarma. En sus ojos verdes y sonrientes se combinan a la perfección la alegría, la paz de espíritu y la inteligencia. Una mezcla explosiva. Junto con un hablar a la vez acelerado y tranquilo -que pone en cuestión nada menos que el principio de no contradicción- el resultado es una mujer letal cuando de transmitir a Cristo se trata. Porque África, mujer consagrada a Cristo en el movimiento Regnum Christi, al margen de que ejerza ahora de directora del Highlands el Encinar, antes en México y mañana Dios sabrá, lo que esencialmente hace en su vida es eso: contagiar el amor de Cristo a los corazones de quienes se encuentra.

¿Y por qué esa pasión, querida África?… ¿Qué tiene Cristo para que lo anuncies tanto?
Estamos viviendo el Año Paulino; San Pablo decía “¡Ay de mí si no evangelizare!”. Tengo la suerte de poder vivir mi vida para los demás y, si vivo para dar, quiero dar lo mejor. Dios me ha regalado un corazón grande: quiero mucho a las personas, me interesa profundamente cada persona y me interesa la vida. Me interesa porque le he encontrado un sentido y una belleza muy superior a la que yo habría podido imaginar y lo he encontrado en Cristo. Por la razón podemos llegar a la conclusión de que Dios existe, pero sólo por la Revelación sabemos realmente cómo es Dios. Y saber cómo es Dios es casi o más importante que saber que existe. Cristo es la plenitud de la Revelación: por Él sabemos que Dios es Padre, por Él sabemos que Dios es Amor. Es más, por Cristo sabemos realmente qué es el Amor. Si he conocido el Amor y amo, quiero vivir y transmitir el Amor.
A las mujeres consagradas del Reino siempre se las ve muy felices; algunos ven una cierta hipocresía en tanta felicidad, ¿qué les dirías?
Les diría que yo también pensé lo mismo al inicio de mi vocación. Miraba su sonrisa y su alegría con sospecha. No porque no confiara en ellas, sino porque me parecía que era imposible ser feliz siendo consagrada, pues me parecía que era una vida en la que se renunciaba a todo “lo bueno de la vida”. Por tanto, les diría que les comprendo porque un día sentí lo mismo, pero que hoy yo misma experimento esa felicidad y que no es idílica, pero es verdadera. Y, si les interesara, les diría lo mismo que Jesús a Juan y a Andrés: “Venid y veréis”.
¿Cómo asumen unos padres el que su hija les deje para ser consagrada? ¿No es un poco como tirar la vida por la borda para seguir una quimera incierta?
Creo que la primera pregunta la podrían responder mejor mis padres. Ellos me apoyaron desde un principio y creo que, desde la fe, nunca vieron mi vocación como un tirar la vida por la borda, sino como una opción positiva. Más bien, la dificultad estribaba en el desprendimiento que suponía. Pero la congruencia con las propias creencias y la búsqueda sincera de mi propia felicidad se impusieron a la sensibilidad y, como he dicho, me dieron todo su apoyo. En cuanto a que la vocación a la vida consagrada sea un seguir una quimera incierta, me parece que optar por Dios no es optar por un camino más cierto que otros, sino por el único completamente cierto, ¿no crees?
Diriges un colegio. ¿Entienden los alumnos las normas disciplinares que tienen los colegios de la Legión?
Hay normas que comprenden mejor que otras. Las normas las vamos comprendiendo con el tiempo, con la madurez. Pero lo que los niños detectan es si buscas o no su propio bien con todo lo que les pides y exiges. Y si tienen la convicción de que realmente buscas su bien, confían, que es lo importante. Cuando se van haciendo mayores cuestionan más y tratamos de dar las razones que respaldan el reglamento del colegio. Hace tres años un chico de 1 de ESO eligió como tema de su oratoria “¿Educación mixta o educación separada?”, y me gustó muchísimo la honestidad a la que puede llegar un adolescente, pues expuso que eligió el tema con el deseo de argumentar a favor de la educación mixta aprovechando que sería oído, pero, tras su investigación, tenía que reconocer que había llegado a la conclusión de que había más argumentos a favor de la diferenciada… ¡Qué maravilla de alumnos! ¿Verdad?
Cómo no preguntarte si eres feliz… ¿Eres feliz?
Creo que ya he respondido. Puedo decir que soy feliz, aclarando que no soy feliz de forma idílica. La felicidad plena y total no la poseemos en esta vida, la perseguimos. Pero saber que vamos hacia ella y que la vivimos un poquito cada día, ya es mucho.
¿Alguna pregunta que te hubiese gustado? Con su repuesta, por favor.
Me hubiera gustado que me preguntarais si quería que me hicierais esta entrevista y seguramente habría respondido que no, (sobre todo por la foto) pero ya que me la habéis hecho, me alegro por si puede contribuir a ayudar a alguien.

FECHA DE PUBLICACIÓN: 2009-04-21


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